Dariela
¡Ah! ¡Qué frustración!
Tiré todo lo que mis manos alcanzaban, destruyendo los pocos ajuares que esta casucha tenía. Odiaba este lugar, pero más odiaba a la alfa esa.
¡Alfa! Una mujer tan pequeñita y corriente. Tenía que poner más presión, pero esa maldita era muy poderosa.
Tanto poder para consumir...
—Eres difícil de atraer, zorra —mascullé, frustrada.
Deseaba tanto su esencia, la belleza de su fuerza, la delicia de su poder.
Pero todos mis intentos fracasaban. ¿Cómo era ella resistent