Laurel
No podía disimular la sonrisa de mi rostro, pues me sentía feliz, renovada y muy relajada. A pesar del peligro que nos acechaba, confiaba plenamente en nosotros, en nuestra habilidad y en el amor que nos teníamos.
Podríamos con esto...
Suspiré y continué trabajando en el antídoto de Liadrek.
—¡Ayayay, creo que lo logré! —celebré y empecé a bailar por todo el taller, disfrutando de mi victoria. Lo convertí en una gargantilla con una piedra negra, parecida a un diamante, similar a las de B