Kaia
Los segundos se tornaron eternos mientras sentía que era absorbida por la oscuridad. Cada sonido me parecía escalofriante y podría jurar que percibía la respiración de esa persona.
Estaba ahí, era innegable, pero no me atrevía a comprobarlo. Me quedé quieta, en silencio, como si ignorar el peligro fuera a desvanecerlo.
—¡Por fin te encuentro a solas! —celebró él, como si el triunfo estuviera en sus manos.
No podía ser real. Pronto despertaría y descubriría que solo fue una pesadilla.
—Es h