Ronaldo
Tomé el polvo azul y lo eché en el recipiente para mezclarlo. Fui cuidadoso y paciente, aunque el corazón estaba agitado y ansioso.
Entrecerré los ojos mientras esperaba, observando cómo esa sustancia tomaba un nuevo color. De repente, hubo humo, luego fuego que amenazaba con quemar este lugar si no lo apagaba rápido.
¡Diablos!
Agarré el extintor y me propuse apagar el fuego.
—¡Qué maldita decepción! —grité, frustrado.
En ese momento, mamá entró a mi laboratorio y se quedó paralizada mi