Kaia
Cada vez estaba más encantada con este lugar. El arte que se respiraba aquí era simplemente sublime.
Todo era alegre, con ese toque de libertad que me incitaba a ser yo misma, sin vergüenza ni complejos.
Es que todos expresaban su pasión de una manera admirable y muy valiente. Era común ver a los pintores haciendo sus cuadros o bocetos al aire libre, a algún violinista practicando en las áreas verdes, presentaciones teatrales improvisadas, bailarines que mostraban su amor a la danza en cad