Kaia
Nunca me había sentido tan cercana a Nevan. Había algo en él que me inspiraba confianza y seguridad, una paz que me llenaba el pecho y me susurraba que estaba protegida en sus brazos.
Sentí cómo la tensión y los sentimientos negativos eran drenados por su calor y perfume. Su aroma era tan fresco como la menta, y su esencia, pura como agua cristalina.
—Ven, te enseñaré algo que sé que te va a animar, pero debe ser un secreto entre tú y yo —me susurró al oído, y su aliento, junto a su voz ag