Bastian
Los recuerdos del pasado eran como aguijones venenosos que se incrustaban en mi pecho y me mataban lentamente. La culpa, el resentimiento y el rechazo se intensificaba en mi interior, haciéndome sentir el ser más insignificante del mundo. Sin embargo, una calidez, que empezó como un roce delicado, se convirtió en una ola de amor y aceptación, que pronto arropó toda la oscuridad que me hacía daño.
Esa luz era mi tulipán. Tan hermosa y tierna. Ella, con su dulzura y amor incondicional, sa