Bastian
Mis ojos estaban clavados en Janor, estudiando sus gestos, buscando coherencia entre su lenguaje corporal y sus palabras.
Debía admitirlo, el buen cabrón era sabio y un experto en la manipulación. Tenía que ser precavido y estar en alerta.
—Esta computadora portátil que encontré en su habitación prueba todo lo que me confesó —dijo él mientras abría el aparato, que puso sobre mi escritorio.
Revisé todo: la información sobre Zebela y su naturaleza; lo que mi regalo podría provocar en su p