Zebela
El jalón de cabello que me dio Maricella rompió el hilo de mis meditaciones y me trajo de vuelta a la realidad, una dolorosa y desesperanzadora.
Abrí los ojos y miré a mi alrededor en busca de algún guardia, pues la última vez que ella vino trajo a uno para azotarme. Pero solo estaba ella allí, lo que me pareció raro y sospechoso.
—Vine a traerte una cura, para que veas que no soy tan mala como piensas —dijo con sarcasmo. Luego sacó una ampolla de vidrio con un líquido rojo y lo puso fre