Bastian
No sabía qué sentimiento me dominaba en ese momento: si el enojo o la tristeza. Quería destrozar a esa zorra con mis garras, causarle tanto sufrimiento como ella lo hizo con mi mate; sin embargo, mi prioridad era el bienestar de Zebela.
¡Con un demonio! Ella lucía tan mal. Cuando me dijeron que la habían encerrado, no me esperaba encontrarla tan maltratada y moribunda.
Pero me las iban a pagar, eso era seguro.
¡Insolentes! ¿Cómo se atrevieron siquiera a tocarle un pelo a mi pareja? ¡El