Zebela
Estaba pasmada y aterrada, pero, al mismo tiempo, aliviada.
Bastian estaba vivo.
No pude evitar las lágrimas y tocar mi vientre. Pese al miedo de perderlo por culpa de la maldad de Roan, había una chispa de esperanza, pues él no estaba lejos de mí.
—¿Zebela? —La voz de Roan casi me hizo gritar del espanto. Me limpié las lágrimas y traté de disimular la maraña de emociones que crecía en mi interior, aunque lo único que deseaba era lanzarme contra él y exigirle que dejara a Bastian en libe