Zebela
Aturdida y muerta de los nervios, me senté en la cama, respiré profundo y le dediqué una mirada firme a Lidia.
O por lo menos esperaba que fuera así, porque por dentro me moría de la angustia.
—Tienes razón, no lo merezco —le contesté—. ¿Dejarás que alguien como yo se quede con él? Puede ser solo tuyo, piénsalo. Hay una conexión especial entre ustedes, una complicidad que no todas las parejas llegan a tener. Si salgo de la vida de Roan, tendrás tu oportunidad para conquistarlo.
Ella fing