Escapando de un mal amor. Capítulo La desconfianza
—¡¿Qué has dicho?! —estalló Pablo con una furia que estremeció las paredes del lugar.
Paulina dio un paso atrás, abrumada por la fuerza de su voz.
Aunque sintió una chispa de alivio al escuchar la confesión, el dolor aún le atravesaba el pecho como un cuchillo recién hundido.
—¿Quién? —preguntó ella, con la voz agitada y los ojos vidriosos—. Dilo. ¿Quién te obligó a hacer esto?
El hombre, tembloroso, bajó la mirada.
El silencio fue su única respuesta. Pablo, fuera de sí, se abalanzó sobre él y l