La madrugada llegó en silencio, envolviendo la habitación con una calma casi inquietante.
Marfil se despertó lentamente, con el corazón agitado, como si un peso invisible presionara su pecho.
Respiró hondo, sintiendo el frío del amanecer que se acercaba.
Se levantó con cuidado para no despertar a Imanol, que dormía a su lado, ajeno a los tormentos que recorrían su mente.
Con manos temblorosas, se puso el vestido de dormir.
Se acercó al balcón, dejando que la brisa fría acariciara su rostro.
El c