Marfil abrió los ojos lentamente, desorientada.
Una luz suave se colaba por la ventana, iluminando la habitación con tonos cálidos.
La noche, esa noche oscura y dolorosa, había terminado.
Parpadeó un par de veces, intentando enfocar su mirada. Su cuerpo estaba débil, pero su corazón palpitaba con fuerza, como si le recordara que aún estaba viva.
Miró a su alrededor, confundida al principio.
No sabía en qué lugar se encontraba hasta que sus ojos se posaron en él.
Imanol estaba allí, dormido en un