El pasillo del hospital olía a desinfectante y miedo. Marfil estaba sentado al lado de la cama de Imanol, sin soltar su mano en ningún momento, como si el más mínimo descuido pudiera arrancárselo otra vez.
No hablaba mucho. Apenas parpadeaba. Su cuerpo estaba allí, pero su mente vagaba entre las sombras de lo vivido, como si todo fuera parte de una pesadilla interminable.
Imanol abrió los ojos despacio, notando la tensión en los dedos de Marfil.
Quiso hablar, pero solo alcanzó a susurrar su nomb