- ¿Vamos? - el gandul me interrumpe en mi conversación telefónica con uno de nuestros proveedores, así que lo detengo con mi mano, para que no siga y poder terminar, el maldito problema es que ahora tiene sujeta mi mano que chocó con su vientre duro como una roca.
-P or supuesto, señor Ramírez, el contrato con su empresa por el revestimiento estará dispuesto para que lo firmen el día martes - digo de modo profesional para que la otra persona no note mi molestia, mientras lo miro hacia arriba y