Luego de un día y una noche entera durmiendo, Alana abrió sus ojos. No sabía lo que había pasado lo último que recordaba era que se estaba bañando en la tina. Y de pronto ese dolor de cabeza se intensificó más y más lo tenía desde que estaba en el bosque. Era raro, ella no era de enfermarse mucho.
Se levantó poco a poco ya que su cabeza amenazó con comenzar a doler. Miró alrededor y se extraño al verse en su cama, era muy temprano, las lobas seguían dormidas.
Se sentó y nuevamente un punt