Al ingresar a la habitación fui directo a baño. Me tocó meterme al agua de nuevo, necesitaba que la excitación pasara, no era el tiempo aun para acostarme con él. Lo deseo más que nada en el mundo, pero no quería estar sometida a mi marido. Necesitaba tener el control. Así me dijo la última terapeuta. Yo debo controlar el deseo, no me tocaré, debía controlarme. Lo amo, quiero pasar mi vida a su lado, porque me agrada su compañía, pero no será bajo la pérdida de mi voluntad…
Aunque seducirlo y p