José Eduardo, después de nuestro matrimonio por lo civil me dejó en la casa, él trabajaría todo el día, yo quedé de pasar por Emmanuel. Después de un largo beso pude salir del auto. Mis princesas me esperaban, corrieron a mi encuentro, también le di un beso a Eduardo José que gateaba feliz al verme. Era una sensación de regocijo tremendo.
Me cambié de ropa y con mis tres hijos me fui al invernadero, las niñas pintaban; al verlas vi a Eugenia María acomodándose la pulsera que le había dado su pa