Ah, se iba a volver loca.
Xana realmente no entendía que estaba pasando últimamente en su vida. Y mucho menos ahora donde su vida se había resumido a comer, limpiarse en el estanque de aquella cueva, tener sexo y dormir agotada y con el vientre hinchado sobre su cuerpo peludo. Eso… durante los últimos tres días.
Y estaba tan agotada que apenas podía mover su cuerpo sobre la bestia durmiente debajo de ella que a diferencia de antes no había abierto ojo junto con ella para follarla nuevamente y n