Xana no sabía por qué White la tenía esperando tan temprano. Apenas si había salido el sol y sus cachorros no había ni despertado. Ambos estaban en la terraza delantera de la casa sintiendo el frescor de la mañana sobre su piel.
Ella se pegó más contra el alfa a pesar que él la había cubierto por una manta de piel anteriormente. Sin embargo, nada se compraba con el calor corporal de él.
-¿Qué estamos haciendo aquí?- bostezó restregando su cabeza con el brazo de él.
-Lo sabrás dentro de poco, ya