Capítulo 43
Miguel dio un paso al frente, acortando la distancia hasta que Elena pudo sentir su aliento gélido.

​—Daniel no está aquí ahora. Llámame Miguel.

​Elena contuvo la respiración, con la espalda pegada a la puerta de acero. La mirada del hombre frente a ella era la de un extraño; fría, calculadora y desprovista de la más mínima pizca de la dulzura que Daniel solía mostrar.

​Sin embargo, antes de que Miguel pudiera tocarle siquiera un cabello, su cuerpo se tensó de repente. Cerró los ojos con fuer
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