Elena volvió a recorrer los pasillos del hospital. Sentía el cuerpo ligero y, al mismo tiempo, entumecido. El vaso de café en su mano aún desprendía un hilo de vapor, pero sus dedos estaban gélidos. Ni siquiera se dio cuenta de que parte del líquido negro se derramaba, mojando el espacio entre sus dedos.
Las palabras de Julián daban vueltas en su cabeza sin descanso.
Embarazo ectópico. El bebé era imposible de salvar desde el principio.
El paso de Elena se hizo más lento al acercarse a la hab