Después de unos minutos que parecieron horas, los médicos finalmente lograron estabilizar a Arturo. Elena ni siquiera recordaba el momento exacto en que salió de la UCI. Lo único que le retumbaba en la cabeza era el pitido ensordecedor del monitor, las enfermeras corriendo, el médico lanzando instrucciones y una palabra.
Una sola palabra que se repetía en su mente como un disco rayado.
Hija.
Elena se sentó en una de las sillas del pasillo del hospital, con el sobre viejo todavía apretado en