Capítulo 129

​Diego regresó y se sentó al lado de Elena con un suspiro pesado. Tenía la cara mucho más tensa que hace unos minutos. Mandíbula apretada, las manos entrelazadas a la fuerza sobre las rodillas.

​Elena lo observó un momento antes de hablar.

​—¿Pasa algo?

​Diego mantuvo la mirada fija al frente.

​—La junta directiva empezó a moverse.

​Elena se quedó en silencio, esperando a que continuara.

​—El asistente de Arturo dice que ya se filtró lo de mi padre. Ahora todos se están matando por el puesto.

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