El consultorio estaba en silencio cuando el médico levantó la vista de la historia clínica.
Era un hombre de mediana edad, lentes rectangulares, gesto cansado pero amable. Revisó los papeles una vez más y luego los miró por encima del borde del escritorio.
—Bien —dijo—. Antes de continuar, necesito confirmar algunos datos.
Alma sintió cómo los dedos se le tensaban sobre el borde de la camilla.
Damian estaba a su lado, de pie, con las manos en los bolsillos, atento pero sin invadir.
—¿Usted es e