20.
ASHER
Mentí.
La realidad es que no tenía absolutamente nada que hacer fuera de la casa.
Ni reuniones.
Ni juntas.
Ni oficinas que visitar.
Ni clientes que atender.
Nada.
Cuando salí aquella mañana después del desayuno, la única razón por la que me subí al coche fue porque entendí que Megan necesitaba espacio y porque yo mismo necesitaba recuperar el aire que sentía atrapado en los pulmones desde el momento en que la vi aparecer frente a aquella casa la noche anterior.
Porque una cosa era imagin