100.
MEGAN
Despertar se siente como salir del fondo de un océano.
No abro los ojos de golpe. No puedo. Todo pesa demasiado. Mi cuerpo, mi cabeza, incluso el aire entrando a mis pulmones parece más espeso de lo normal, como si respirar fuera algo que tengo que recordar conscientemente. Escucho sonidos antes de entender dónde estoy. Un pitido constante. Pasos lejanos. Voces amortiguadas detrás de paredes o puertas.
Hospital.
La palabra aparece lentamente en mi mente.
Entonces los recuerdos regresan.