06.
ASHER
El coche avanza en silencio, apenas interrumpido por el murmullo lejano de la ciudad. Voy mirando por la ventanilla sin ver realmente nada. Las luces pasan, los edificios se suceden, pero mi cabeza está en otro lugar.
En Megan.
En la forma en que se sostuvo de pie frente a mí como si no tuviera nada que perder. En cómo pronunció cada palabra sin temblar, incluso cuando le dejé claro lo desigual del terreno. No retrocedió. No negoció. No pidió.
Se aferró a ese posible embarazo como si fue