Fernando
Nunca imaginé que un día despertaría con tantas ideas en la cabeza y tanta paz en el cuerpo.
Abrí los ojos antes que Valeria. Dormía de lado, con una mano sobre mi pecho, su respiración lenta, casi musical. Me quedé mirándola unos segundos, memorizando el modo en que su pelo le caía sobre la mejilla, la forma en que su boca estaba apenas entreabierta, como si incluso dormida quisiera decir algo. La besé en la frente con suavidad, sin despertarla.
Me sentía liviano.
No porque todo estu