La sala de juntas del edificio central estaba más llena de lo habitual: presentación trimestral, accionistas invitados y parte del equipo directivo. Las ventanas panorámicas filtraban la luz del mediodía; el escritorio de madera brillante se extendía con papeles y portátiles perfectamente ordenados. Nadie esperaba otro tipo de espectáculo que el monótono desfile de cifras y proyecciones.
Kaelion abrió la reunión con su acostumbrado control. Impecable en su traje oscuro, irradiaba autoridad, aun