—¿Pero qué esperaba? Él no la ama.
Los murmullos reptaban por los pasillos del holding, entre lobos con demasiado tiempo libre y poca prudencia. Nadie se sorprendió al oír que el alfa real había sido infiel a su esposa. Siempre fue promiscuo, antes de Vida y después de ella. Era, para muchos, cuestión de tiempo.
—Solo mientras estuvo con Vida no miró a nadie más —dijo una joven secretaria, con voz de quien defiende algo perdido.
—Ojalá se separen. Esa mujer no me gusta —replicó otra, la del p