—Por si no lo sabes, te odio —dijo la humana, pasando de largo junto al alfa sin mirarlo.
—Te juro que iba a amonestarla —replicó Kaelion, siguiéndola con paso firme—, pero llegaste antes de que pudiera decir algo.
Vida caminaba sin rumbo fijo, solo quería alejarse de la gente, de las miradas y de todo aquello que la hacía hervir por dentro. Al pasar junto a Nixara, le arrebató la botella de vino que la alfa sostenía. Ella no se opuso. La humana siguió avanzando, bebiendo a grandes tragos.
—No