—Kaelion, he hecho cuanto he podido por todas las manadas… pero hay cosas que no están a mi alcance —dijo Nixara con la voz cargada de cansancio.
Kaelion se sirvió un trago en el bar de la sala del departamento de su amiga. Ella acababa de regresar de una reunión en Costa Rica y, aunque trataba de mantenerse erguida, el agotamiento se le notaba en cada gesto. Llevaba una agenda desbordada de compromisos, pues a sus responsabilidades de siempre se habían sumado ahora las del alfa real.
Él no ten