Había noches en las que Kaelion se preguntaba si ella también lo recordaba. Él lo hacía a cada instante, casi como una condena. Recordaba su sonrisa, la forma en que sus labios se curvaban cuando lo desafiaba, su respiración tranquila cuando dormía junto a él. A veces, cerraba los ojos solo para volver a oír su voz. Y aunque sabía que todo eso pertenecía a otro tiempo, no podía evitar pensar si ella aún guardaba algo de él. ¿Recordará mi nombre? —se preguntaba en silencio—. Quizás no; tal vez,