Ambos trabajaban en pleno silencio. No querían tocar el tema, en especial Vida, que se avergonzaba de lo que acababa de suceder. Jamás había sentido culpa por acostarse con alguien, y sin embargo, esa vez la vergüenza le pesaba como una losa. Sentía que se había convertido en una más de la lista interminable del alfa, y ella, que estaba acostumbrada a utilizar, no a ser utilizada, ahora llevaba la carga de sentirse pequeña frente a la promiscuidad de Kaelion.
El silencio en la oficina era tan t