El viento seguía soplando dentro del viejo muelle, pero algo había cambiado.
El silencio ya no era solo incómodo.
Ahora era peligroso.
Lucas miraba las fotografías sobre la mesa como si estuviera tratando de encontrar en ellas una respuesta que no quería aceptar.
Daniel lo observaba con paciencia.
No con odio.
No con resentimiento.
Sino con la serenidad de alguien que ya había pasado demasiado tiempo viviendo con la verdad.
Valeria fue la primera en romper el silencio.
—Entonces alguien volvió