La grieta sobre el cristal siguió expandiéndose lentamente en todas las pantallas.
Nadie podía apartar la mirada.
Era hipnótico de la peor manera posible. No porque fuera hermoso, sino porque había algo profundamente antinatural en la forma en que aquella fractura avanzaba. Cada línea nueva aparecía despacio, como si algo invisible estuviera empujando desde el otro lado, buscando romper una barrera que llevaba demasiado tiempo resistiendo. El sonido seco de las pequeñas rupturas atravesaba el r