El viento del muelle soplaba con fuerza suficiente para hacer crujir las láminas de metal del galpón. La lámpara que colgaba sobre ellos se balanceaba lentamente, proyectando sombras largas que se estiraban y contraían sobre el suelo húmedo.
Lucas seguía sosteniendo las fotografías.
Sus dedos no temblaban, pero sus ojos se habían quedado fijos en una de ellas.
Valeria lo notó.
Había visto esa expresión antes.
No era miedo.
Era reconocimiento.
—Lucas —dijo en voz baja—. ¿Qué es eso?
Él no respon