La imagen desapareció tan rápido como había aparecido.
Las pantallas volvieron a negro de golpe, dejando el refugio sumido en una oscuridad interrumpida apenas por algunas luces de emergencia que parpadeaban débilmente desde el techo. Después de todo el ruido, de todas las alarmas y voces superpuestas, el silencio que quedó fue insoportable.
Pesado.
Denso.
Como si algo invisible hubiera descendido sobre todos ellos y les estuviera aplastando lentamente el pecho.
Nadie habló de inmediato.
Porque