La puerta se cerró detrás de Lucas con un sonido seco.
No fue un golpe fuerte.
No fue violento.
Pero se sintió definitivo.
Esta vez no fue un refugio.
No fue un escape.
No fue un lugar donde esconderse mientras todo pasaba afuera.
Fue una decisión.
El aire dentro del lugar cambió apenas la cerradura encajó.
No porque el espacio fuera distinto…
sino porque ellos lo eran.
Valeria no soltó su mano de inmediato.
Sus dedos seguían aferrados, firmes, tensos, como si aún necesitara asegurarse de que n