DAMIAN
El reloj de la cocina marca las 7:00 cuando bajo las escaleras. El aroma a café recién hecho y calentao me despierta antes de abrir los ojos. Es ese olor a hogar que ella trajo sin permiso, a desayunos que no pedí pero que ahora extraño. Recorro el lugar con la mirada, buscándola sin querer buscar, y solo encuentro su perfume flotando en el aire, burlándose de mí.
Ella ya se ha ido. Apoyo las manos en la encimera y respiro hondo. La nevera zumba a mi izquierda. La luz de la mañana entra