SAMUEL
El sol entra por los ventanales del hospital, dibujando cuadros de luz en el suelo blanco. El llanto de Esperanza se mezclado con las risas de Bastián y los comentarios emocionados de Gael y Lucas.
Valeria está en la cama, con el cabello recogido en un moño desordenado, los ojos brillantes de felicidad y cansancio. La miro y no puedo creer que sea mía. Que sea nuestra. Que este pequeño milagro haya salido de su vientre hace apenas unas horas.
—Está hermosa —digo, y mi voz se quiebra.
—Co