SAMUEL
Entro a mi habitación y la puerta vuela tras de mí. El golpe sacude las paredes, los cuadros, los recuerdos de cinco años viviendo en esta casa que nunca fue hogar.
Y entonces exploto.
Mis manos agarran lo primero que encuentran: un libro de arquitectura que descansa sobre el escritorio. Vuela contra la pared. Las páginas se desprenden, caen como hojas muertas en otoño, como los pedazos de mi dignidad esparcidos por la cocina.
La lámpara del velador sigue. El golpe contra el marco de la