Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde caía lentamente sobre la ciudad, tiñendo las ventanas de Clara de un color naranja apagado que parecía querer acurrucarlos en silencio. En el coche, Marcus conducía con las manos firmes sobre el volante, pero su mente estaba en otro lugar. Cada curva, cada semáforo, era un recordatorio de que su vida estaba a punto de cambiar para siempre.
Clara estaba a su lado, abrazando su vientre con cuidado, pero también con una determinación silenciosa. Mara dormía recostada entre los






