Kael avanzaba por los pasillos del castillo con el paso pesado, cada eco de sus botas golpeando el suelo resonaba como un recordatorio de la frustración que le oprimía el pecho. Había esperado encontrar alguna pista, algún indicio de lo que había sucedido con Sareth, algo que le diera esperanza, y se encontraba con nada. Nada salvo el silencio gélido de las estancias vacías y la certeza de que la sombra de Castiel se extendía más de lo que podía anticipar. Cada puerta cerrada, cada corredor vac