Elio nunca había imaginado que el mundo de los demonios fuera así. Durante años escuchó historias, vio rituales, sintió energías oscuras en la piel… pero nada, absolutamente nada, lo preparó para el lugar en el que estaba ahora.
Apenas entró en ese espacio, su cuerpo reaccionó como si hubiera cruzado una frontera invisible. El aire era distinto. No frío, no caliente. Simplemente… otro. Como si no perteneciera al mismo universo que los pasillos del refugio, ni al bosque, ni a ningún lugar que co