El silencio del abismo era espeso. Las sombras parecían respirar junto a Sareth mientras el anciano demonio trazaba figuras invisibles sobre el suelo con la punta de su bastón. Cada trazo dejaba un brillo tenue que se desvanecía poco a poco.
Sareth observaba con atención, sintiendo cómo la oscuridad a su alrededor respondía a su presencia, como si la reconociera. Le provocaba una mezcla de poder y miedo que aún no sabía controlar.
—Dime algo —dijo finalmente, rompiendo el silencio—. ¿Mis podere