Elora
Todo había sido un caos. Se sentía tonta y, a la vez, aliviada. Había entendido todo mal: eran amigos de Sareth. La culpa la golpeaba, pero no servía de nada quedarse atormentada por eso. Si hubiera hablado cuando le preguntaron, quizás las habrían encontrado antes, y no habrían tenido que enfrentarse a ese lobo rebelde. Pero lo hecho, hecho estaba, y no valía la pena darle vueltas.
Lo que realmente la inquietaba ahora era Aren, aquel lobo alfa que había visto cuando llegó junto a Sareth